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La autoestima es un elemento fundamental de la personalidad. Una autoestima alta y equilibrada es esencial no sólo para las actividades cotidianas sino también para entablar relaciones sociales más saludables y tener una mejor calidad de vida. 

¿Qué factores afectan la autoestima?

La autoestima se define como la valoración que cada uno hace de sí mismo. Estas valoraciones están basadas en las sensaciones y experiencias que se han ido incorporando a lo largo de la vida, desde la infancia hasta la edad adulta. De este modo, la autoestima puede verse afectada por las relaciones familiares, escolares o las figuras de autoridad presentes en la vida del niño o el adulto. Las valoraciones negativas de los padres o los profesores generan que el niño o adolescente desarrolle una baja autoestima y genere una voz interior que resalta el aspecto negativo en todo lo que la persona hace. Además de esto, la autoestima puede verse afectada si el paciente tiene expectativas demasiado altas y se siente frustrado por no poder cumplirlas. 

¿Cuáles son los indicadores de una baja autoestima?

  • Dejar de expresar opiniones por temor a ser rechazado por las mismas.
  • No entablar relaciones sociales por miedo a ser dejado de lado.
  • No esforzarse en cumplir objetivos por tener la seguridad que no va a lograr cumplirlos.
  • Ver superiores al resto de las personas y tener el deseo de ser como ellas.
  • Dar una importancia exacerbada a los defectos.

Es de destacar que, en el caso de tener un problema de baja autoestima grave y que afecte el desarrollo de una vida normal, es necesaria la consulta con un psicólogo que permite acompañar el proceso y dar una terapia adecuada para que el paciente la recupere. Seguir estas recomendaciones para elevar la autoestima permite acompañar la terapia psicológica y ayudar a reforzar la personalidad.

  • Dejar de lado el perfeccionismo: si bien muchas personas están orgullosas de ser perfeccionistas, el problema surge cuando esto termina afectando la actividad cotidiana del paciente y no se siente conforme con nada de lo que hace. La perfección no es algo alcanzable y es una meta imposible por lo que es importante aprender a disfrutar los logros aunque éstos no sean perfectos.
  • Reparar heridas pasadas: una infancia o adolescencia llenas de adjetivos negativos puede causar graves daños a la autoestima de una persona. Una terapia psicológica que permita sanar esas heridas y reinterpretar los hechos del pasado para tener la posibilidad de reconciliarse con ellos, es una buena opción para comenzar el cambio.
  • Conoce qué puedes cambiar y qué no: es frecuente que aquellas personas con baja autoestima se sienten inconformes con aspectos de su vida que no pueden modificar. Es necesario determinar qué cosas sí pueden ser cambiadas y cuáles no. De este modo, se podrá trabajar con aquello que es posible cambiar y se aprenderá a aceptar aquello que no para tener una vida más satisfactoria.

Imagen cortesía de Geralt (Pixabay.com) En dominio público.