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“El mundo ya no es mágico, te han dejado” Jorge Luis Borges

Llegan a la consulta como si les hubiese pasado un tren por encima. Las relaciones se complejizan en el mundo de lo efímero, y nadie nos enseñó a separarnos. La ruptura amorosa es un momento que demanda una especial contención por parte de los psicoterapeutas, una empatía máxima. Es un tiempo de aprendizaje acelerado para los pacientes, una oportunidad que merece ser aprovechada. Es la hora de tomar riesgos, de andar nuevos caminos y transitar experiencias renovadoras. Pero las cosas no resultan tan sencillas,y no alcanza con nuestra bien intencionada persuasión. La persona que ha sido abandonada se encuentra empantanada, y será necesario un proceso para arrojar luz sobre lo dicho. En primera instancia daría todo por recuperar su objeto de amor, se rebajaría hasta límites indescriptibles para recibir de quien fue su pareja esperanza a cuentagotas, una última dosis de cariño. El punto central es que la clave no está en el objeto de amor, sino en la capacidad de amar.

“Cambia ya totalmente. Rompe con el pasado: una nueva vida”. Hexagrama número 49 del Libro de los Cambios.

En nuestra clínica focalizamos el trabajo en ciertas direcciones. Una tiene que ver con tolerar las sensaciones: para tolerar la tristeza y el dolor es necesario tolerar el placer y la felicidad. Son tópicos para los cuales generalmente no estamos entrenados. Uno de los objetivos de los ejercicios biofísicos reichianos que introducimos en la clínica es este.

Por otra parte a través de ello despertamos emociones congeladas en el cuerpo, las cuales deben ver la superficie para ser comprendidas y elaboradas. Nuestro cuerpo tiene grabada nuestra historia. El trabajo de grounding nos permite fortalecer nuestras raíces, nos da estabilidad, equilibrio, es la base que sustenta nuestra vida. Que la persona a la que amamos nos abandone constituye sin dudas un Trauma, un impacto atroz. En esta línea es que introducimos el trabajo con Terapias de Avanzada, para promover el reprocesamiento de los mismos a nivel del Sistema Nervioso Central, para estimular una asociación libre que conduzca a la limpieza en nuestro psiquismo.

Al mismo tiempo es imprescindible un diálogo que motive a la acción, evaluar alternativas, pensar junto con los pacientes, concederles un aliento genuino, trabajar sobre la autoestima y la culpa que muchas veces se solapa en los relatos.

En su excelente libro “El arte de amar” Erich Fromm asegura que es totalmente ilusorio creer que se puede ser una persona productiva en el amor e improductiva en las demás áreas. La capacidad de amar nos exige actividad, integridad. Es por eso que el trabajo con pacientes que traen como motivo de consulta la incapacidad de superar una ruptura, se ramifica en múltiples senderos.