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Los Ataques de Pánico son uno de los motivos de consulta más frecuente con los que nos encontramos en la clínica.

Esencialmente un ataque de pánico es un episodio de ansiedad en su máxima expresión.

En la crisis de pánico la persona puede experimentar temblores, miedo intenso, taquicardia, sofocamiento, hiperventilación, mareos, percepción de irrealidad, sudoración, vértigo, entre otras vivencias.

La crisis se de manera imprevista, sin causa aparente, y suele durar algunos minutos. El problema principal es la ansiedad anticipatoria que se desarrolla por el miedo permanente a nuevos ataques. La persona puede sentir durante el pánico que pierde el control, que enloquece, o que está teniendo un ataque cardíaco, hasta puede experimentar que se está muriendo.

Estos episodios suelen iniciarse en la adolescencia o en los primeros años de juventud, pero pueden ocurrir a cualquier edad y hacerse crónicos en la adultez.

En la gran mayoría de los casos, la persona primero consulta con diferentes especialistas médicos buscando la causa orgánica de sus síntomas, cuando aquellos le aseguran que no tiene “nada orgánico” es que emprenden el camino de la consulta psicológica.

Dentro de nuestra práctica clínica abordamos el Pánico con la ayuda de diferentes técnicas.

Una de ellas lleva por nombre EMDR (Eye Movement Desensitization and Reprocessing).

Está técnica fue creada por la psicóloga norteamericana Francine Shapiro en 1987, al observar casualmente que los movimientos oculares reducían la intensidad de los pensamientos negativos. Luego el método se desarrolló e integró la estimulación bilateral tanto visual como auditiva y kinestésica. De esta manera se reprocesan recuerdos traumáticos, se trabaja en la modificación de creencias y se desensibilizan emociones perturbadoras.

En 1989 Shapiro realizó una investigación con individuos traumatizados en la guerra de Vietnam y víctimas de abuso sexual para evaluar la eficacia de su técnica. El EMDR redujo significativamente los síntomas del Trastorno por Estrés Post Traumático de estas personas.

Actualmente el EMDR es la técnica más efectiva en el tratamiento del Trauma, las Fobias, y el Pánico, y se caracteriza por la su eficiencia en el corto plazo. El tratamiento puede ser desde 4 sesiones para un caso simple hasta más de un año para problemas de mayor complejidad. El número de sesiones va a depender en definitiva del tipo de trauma, del trabajo y el compromiso de la persona.

Desde la orgonomía entendemos que el pánico resulta de un acorazamiento profundo del anillo visual que genera modificaciones del sistema nervioso. Las personas con pánicos se sienten amenazadas por su propio cuerpo.

Otro de los anillos en los cuales generalmente encontramos tensiones crónicas en los casos de pánico es el anillo diafragmático.

Como consecuencia de esto vamos a encontrar problemas de enraizamiento, falta de energía en la parte inferior y debilidad en las piernas.

A nivel respiratorio es frecuente ver dificultades en la expiración.

En los casos de pánico trabajamos con ejercicios biofísicos reichianos controlados, integramos el trabajo de grounding (A. Lowen), la relajación muscular progresiva (Jacobson), generando una actitud de observación de las sensaciones corporales que induce al paciente a manejar y tolerar las excitaciones.

Lic. Bruno González Martínez.